viernes, 19 de octubre de 2012

Vida en sombras (1948)



Vida en sombras ((Lorenzo Llobet Gracia, 1948): Drama: BLANCO Y NEGRO : 78 min. Productora: P. C. Castilla Films. Director: Lorenzo Llobet Gracia. Guión: Lorenzo Llobet Gracia, Victorio Aguado. Fotografía: Salvador Torres Garriga. Música: Jesús García Leoz. Decorados: Ramón Matheu. Montaje: Ramón Biadiú. Intérpretes: Fernando Fernán Gómez, María Dolores Pradera, Isabel de Pomés, Alfonso Estela, Félix de Pomés, Graciela Crespo, Fernando Sancho, Mary Santpere, Camino Garrigó, María Severini. Sinopsis: Nacido en una barraca de feria relacionada con el cine, y autor de una película de aficionado con catorce años, Carlos Durán se convierte en operador profesional y contrae matrimonio con Ana, tras declararse durante una proyección de “Romeo y Julieta” en el cine Coliseum de Barcelona. Al estallar la Guerra Civil, se separa de su esposa para filmar unos planos y ésta muere en un tiroteo. Huyendo de los remordimientos, se convierte en reportero bélico, y tras el fin de la guerra cae en la depresión. Comentario: Una de las películas más atípicas de los años cuarenta, que supone el único largometraje de su no menos atípico director. Dada a conocer al espectador actual gracias a la reconstrucción de Ferrán Alberich se ha convertido en un clásico de nuestro cine. Cita: “La audacia de su planteamiento llama la atención todavía hoy, permanece como una experiencia sin precedentes en cuanto se hacía hasta entonces y no ha tenido continuidad en lo que se ha hecho después: una pieza rara, única, irrepetible (…) Bajo la apariencia de una biografía, es en realidad una pesadilla, vivida por un hombre que intenta aprehender una imagen siempre cambiante, cuya fugacidad hace este intento imposible. El cine va siempre por delante de la vida de Carlos Durán, el incipiente director y héroe del cuento, en una carrera febril donde la realidad y su reflejo se intercambian los papeles continuamente, en un juego de espejos que acaba por anularse en virtud de su propia multiplicación” (Ferrán Alberich en “Vida en sombras”, Ed. Semana de Cine de Valladolid, 1985). “Vida en sombras” es, a mi juicio, la mejor película española hasta “Bienvenido Mister Marshall” y es, además, un film sincero, entrañable, irrepetible y necesario. Su ubicación dentro del cine español de la época es por demás insólita: no existe en esa época ninguna otra película de un carácter tan personal y subjetivo como esta, y habrá que esperar a la década de los setenta para que aparezcan películas de similar significado. Es una película de un cineasta, no de un profesional de la dirección de películas, que habla sobre sí mismo, sobre la época que le tocó vivir, sobre la mujer a la que amó y sobre las películas que vio y las que quiso hacer. Es, por tanto, una intensa y bella reflexión sobre las relaciones entre la vida y el cine, entre los espectadores y los cineastas, entre la pantalla y el patio de butacas”. (Fernando Méndez Leite en “Historia del Cine Español en 100 películas”. Guía del Ocio. Ediciones Jupey. Madrid, 1975). “El análisis de la única incursión profesional de Llobet Gracia descubre un método de trabajo ambicioso desde el punto de vista creativo, pero que asume la modestia de la producción. Como demuestran los guiones previos al rodaje, dicho método se basó en la tarea previa de planificación de las secuencias, destacando los aspectos de la puesta en escena y la delimitación de su significado en el conjunto de la trama. Esta manera de hacer se materializa en la compleja elaboración y personalidad de las imágenes de ‘Vida en sombras’, que varían desde la reconstrucción histórica, hasta la ejemplificación de una idea, una abstracción” (Daniel Sánchez Salas en “Secuencias” nº 1, 1994).

                                    

Artículo publicado en Miradas de Cine por Israel Paredes:
Salvando las distancias existentes, Vida en sombras, la única película comercial dirigida por el cineasta Lorenzo Llobet Gracia, siempre me recuerda a El cuarto mandamiento de Orson Welles en tanto a que las versiones que hoy conocemos de ambas son productos de una mutilación, aunque de diferente naturaleza. Si la película de Welles la sufrió en el momento de su producción al no permitir al cineasta el poder montar el material que él deseaba y, por tanto, entregar una película que, en principio, no se ajusta a la idea inicial de Welles, la obra de Llobet Gracia la sufrió con el paso del tiempo. Estrenada comercialmente de mala manera y sin demasiada repercusión, la copia que nos ha llegado y que hoy en día se puede disfrutar es el resultado del trabajo de restauración realizada por el cineasta Ferrán Alberich a partir de los materiales existentes, como se indica al comienzo de la película, pues no se han llegado a encontrar los negativos originales. Es posible que la película que puede verse en la actualidad se acerque a la original, o puede que no; sin embargo, al igual que sucede a la obra maestra de Welles, no es ápice para no disfrutar con una obra insólita, sin parangón dentro de la historia del cine español. Por todo lo anterior y por su escasa suerte comercial, Vida en sombras se fue convirtiendo poco a poco en una película maldita cuya revalorización vino dada por el interés cinéfilo de rescatar la única película comercial de Llobet Gracia. Lo más llamativo de Vida en sombras es que posee un planteamiento y una sensibilidad extraordinaria para su época; en muchos aspectos, también para la nuestra. Jugando con la realidad y la ficción, Llobet Gracia se acerca a Carlos Durán (Fernando Fernán Gómez) a modo de biografía para, poco a poco, ir convirtiendo la película en algo diferente, en toda una reflexión sobre el cine en su relación con la realidad desde diferentes puntos de vista. Durante un tiroteo, su mujer muere bajo las balas mientras él, operador, rueda una toma. A partir de entonces, Durán marcha al frente para convertirse en reportero bélico, siempre con la imagen de su mujer muerta ante sí. Hay algo de pesadilla en Vida en sombras, también de itinerario personal dentro de esa pesadilla personal en la que se ve introducido Durán y donde el cine y la imagen poseen un lugar especial, de gran importancia. No es de extrañar que se haya señalado que hasta Arrebato, de Iván Zuleta, no había existido una reflexión acerca del medio cinematográfico del calado y profundidad de la película de Llobet Gracia en el marco del cine español. Ambas películas, además, se adentran a su manera en el cine y en la imagen a través de una cierta idea de vampirización y de juegos de espejos. Vida en sombras, por otra parte, presenta una puesta en escena sorprendente y unas resoluciones visuales casi rompedoras entonces en una cinematografía como la española. Incluso, muchos años después, seguía siéndolo, algo que pone de relieve la innovación de sus imágenes. También su misterio, pues aunque estamos ante una película de narración convencional, hay algo bajo sus imágenes enigmático. Resulta casi increíble que una película construida a través de retazos encontrados pueda transmitir tantas emociones. Y quizá sea esto lo que le confiere aún más ese halo de misterio que se mantiene de un visionado a otro, siempre sorprendiendo.

                                     

 Publicado por Sergio Sánchez en El amor después de mediodía:
¿Quién fue Lorenzo Llobet-Gràcia?, empresario de transporte y cineasta amateur de Sabadell, ¿ya existían esas ideas en la España de los 40 sobre la expresividad visual y el cine de autor?, ¿qué películas veía Llobet?, ¿cómo habría sido su carrera?, de no haber sido "Vida en sombras" el estrepitoso fracaso que fue y su único largometraje. Exhibida en el último festival de Sitges en una segunda restauración, "Vida en sombras" es una película sobre el cine, melodrama sobre el tema incomparable con ningún título que pueda alegarse de ninguna cinematografía (una manera de desafiar a hablar sobre el cine en el cine en los paises más imprevistos). Descomunal, en definitiva. Y si su famoso malditismo podría darle una aureola de genialidad sobredimensionada, un segundo visionado la mantiene en su lugar de genio. No es ni nostálgica, ni didáctica, ni lacrimógena, ni desmenuza las supuestas miserias del negocio (que uno siempre ha sospechado que no son peores que las de otros negocios). El director traza un juego de correspondencias complejo y tan cercano entre la vida vivida, la vida filmada y la vida mirada a través de la pantalla. Hay tal cantidad de recursos narrativos condensados en algo menos de 80 minutos, precisamente para contar tanto en tan poco y recorrer medio siglo de la historia de España, recursos tan habilidosamente usados, que es difícil pensar que Llobet sólo fuera un alumno aventajado de los maestros del cine USA. En su juego de correspondencias, Llobet navega en los mares del poeta cuando el tentador luminoso de la sala y su mejor amigo vuelven a empujar a Carlos Durán (Fernando Fernán Gómez) a la sala del cine, donde verán "Rebeca", en una de las más asombrosas catarsis, milagro dreyeriano y promesa de segunda vida en ciernes que se ha visto en película alguna. En 1983 se restauró por primera vez y quizás le falte su edición en dvd y sus subtítulos en inglés para darla a conocer más allá de su condición de rara avis de los años 40 en España, para darla a conocer como la obra emocionante, la obra maestra sobre la vida y el cine que es.

                                  

Película completa en youtube

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